Unión animal
Cuidemos a esos bichos que nos humanizan
Oigo el ladrido de un perro a lo lejos. Lo reconozco al instante: es Lola. ¿Los perros reconocerán el ladrido de otros compañeros suyos como hacemos nosotros con la voz de nuestros compañeros humanos? Seguro que sí, pero no lo voy a buscar en google. A veces es mejor así, vivir sin la certeza que me da un explorador de información de internet. Lola se acerca meneado el rabo con la ilusión de los más que asegurados mimos que va a encontrar en mis manos. Sus movimientos son rápidos y alocados como si fuera un niño que… mejor dejo aquí la comparación, no hay nada comparable a la felicidad de un perro cuando reconoce a alguien, y no digamos a su amo y señor.
Hace unos años Lola no se me acercaba porque llevaba tatuado en su memoria perruna el maltrato del humano que no comprendió el tesoro que tenía delante. El humano se deshumaniza maltratando al animal que le pertenece, como si no pertenecieran al mismo planeta, como si nos les uniera el 84% de su ADN. Así son algunos de nuestros (desgraciados) compañeros humanos. Por suerte, Lola tuvo una segunda oportunidad en su vida de perra cruzada: mi amigo Javi.
Javi dice “¡oye!” cuando quiere que Lola deje de hacer algo “malvado” (nunca hace nada malo). Javi dice “dónde está mi perro” cuando paseamos con Lola por el monte y hace un rato que no la vemos. Javi silba “fuiiii” y Lola aparece desde la distancia corriendo con la lengua fuera. Javi dice “quieta ahí” y Lola posa su culo en el suelo con la disciplina del soldado raso que esta escuchando la voz de su general. A. de J. (antes de Javi) Lola vivía con miedo y no le gustaba acercarse a los seres humanos. D. de Javi (después de Javi) Lola es un ser vivo nuevo que disfruta cada día de su existencia.
Para mí Javi ha hecho (y hace) uno de los trabajos más humanos que existen: el cuidado de los animales. Parece paradójico que algo “muy humano” tenga que ver con lo no humano. Fácil de explicar. Lola sin Javi nunca habría sentido el cariño y el amor. Lola sin Javi no correría feliz cada día. El humano dedica sus energía a ayudar a ese otro ser malparado y abandonado en su malestar. El humano utiliza su razón superior para tender la mano al animal que lo necesita y le da una vida digna. Javi representa esa clase de humanos respetables a los que me quiero parecer. Gracias a Javi yo ahora puedo acariciar a Lola de vez en cuando y disfruto de su presencia.
Una de las lecciones que aprendí estudiando la carrera de filosofía fue precisamente la estupidez que encierra el argumento antropocéntrico. El antropocentrismo sitúa al ser humano en el centro del universo, como si todo le perteneciera, como si fuera el heredero del cosmos, como si tuviera una corona imaginaria que le eleva por encima del resto de organismos vivos que componen el mundo tal y como lo conocemos.
El ser humano es el animal con la inteligencia superior, sí, pero precisamente por ello se le exige responsabilidad sobre el resto. En perro abandonado no va a acercarse a los juzgados a denunciar a su estúpido humano. No va a haber manifestaciones por la muerte digna de las vacas ni los pollitos se van a organizar para hacer un sindicato que luche porque no mueran el primer día de su vida.
Se le atribuye a Gandhi la siguiente cita: "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que se trata a sus animales." El mundo occidental tiene la suerte de no necesitar armarse cada día para cazar su comida. Sin embargo, mueren más animales al año que nunca en la historia. Nuestro avance no ha hecho decrecer el sufrimiento animal, sino que lo ha aumentado. Están los animales de primera (a veces elevados a la categoría de hijos) y los animales de segunda.
Los de primera tienen unos derechos especiales, al menos en la conciencia común, que asegura hasta cierto punto su supervivencia. Los de segunda llevan el cartel colgado de “matables”. Lo bonito es que no los tenemos que matar nosotros, sino que otros los matan y nosotros nos los comemos. Gospodínov en Física de la tristeza: “Les citó a Plutarco y su ensayo Acerca de comer carne, donde se dice: «Y si te obstinas en que la naturaleza ha destinado al hombre a comer carne, entonces mata a esa criatura cuya carne quieres comer, pero mátala tú mismo por tus propios medios, sin usar maza, ni cuchillo, ni hacha”. No hay argumento moral defendible a favor de comer animales. Todos los que comemos carne somos unos hipócritas y ya.
Escribo todo esto porque puedo sentir lo que es la vida de verdad cuando veo al humano relacionarse con el animal. El marinero que saluda a los delfines, la ballena que sale a la superficie para que la acaricien, el gato mirando por la ventana esperando a su dueño y el perro fiel que obedece sin rechistar. No sé, me cuesta encontrar ejemplos (fuera de la relación de humano y humano) en los que se nos vea tan desnudos, tan como somos por dentro. El humano relacionándose con su entorno y cuidándolo aún sabiendo que podría destruirlo por completo. Como cuando alguien baja una pequeña regadera para cuidar las plantas de su parcela. Como los abuelos de mi novia cuidando su huerto, como Javi con Lola.
Ahí está la vida real y natural. Ahí está, a nuestro alcance, a cambio de una responsabilidad de por vida, porque probablemente sobrevivamos a todas nuestras mascotas. Ahí está la humanidad demostrando su pureza.
Siempre que me relacione con un animal seguiré la siguiente premisa que aparece, de nuevo, en Física de la tristeza: “Métete en la piel de tu animal favorito y lo sabrás. Si él no es capaz de hacerlo, tampoco deberías hacerlo tú o estarías cometiendo un pecado mortal”.
¿Qué me estoy leyendo ahora?
La montaña mágica de Thomas Mann
Y la cita de la semana es…
El que ama debe compartir el destino de aquel al que ama
Bulgákov, El maestro y Margarita
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Néstor Baruque







Lola es preciosa ♥️ Me recuerda mucho a Kali, la perra que tenían mis suegros. Es una pitbull? parece, Kali lo era y además de esos mismos colores
Hola, Néstor.
Estoy muy de acuerdo con la idea general del artículo. Lógicamente tenemos el deber de cuidar los animales y la naturaleza (la Creación). Me ha parecido especialmente interesante la "crítica" del antropocentrismo.
Me chirría un poco la frase «No hay argumento moral defendible a favor de comer animales. Todos los que comemos carne somos unos hipócritas y ya». A eso le daría una vuelta porque no me parece tan sencillo.
¡Muchas gracias por escribir!