Océano acaba de sufrir una transformación temporal a charquito. Bienvenido a esta nueva versión del mes de agosto donde exploraremos las profundidades de un pequeño volumen de agua tangible, limitado y breve.
Ya sabéis que yo me siento a escribir una semana antes las publicaciones que recibís cada lunes y, el lunes pasado, me encontraba terminando de leer mi propio libro para hacer las correcciones o los cambios correspondientes. Llevaba varias horas dedicadas a esta tarea y me tocaba ponerme a escribir la próxima entrada de océano. Pero no me apetecía. No era pereza, como me ocurra a veces con mis tareas, esta vez era distinto. Notaba unos matices de agotamiento que no me gustaban y que, por supuesto, no quería dejar por escrito aquí. océano es mi casa, mi bebé, mi lugar donde entra todo y no hay filtros para nada. En océano soy transparente y honesto, no quiero escribir aquí si no siento que debería hacerlo.
Me plantee mandaros un correo con la siguiente información: océano se va de vacaciones durante todo agosto. Llevo más de cien semanas sin fallar, puedo estar cuatro cogiendo fuerzas. No me gustaba la idea. No me gustaba porque siento que tengo una responsabilidad con todos los que abrís mis correos cada lunes y no quiero romper ese vínculo. No quiero dejar de mandar correos porque una de las bases de océano es no fallar nunca. Me gusta muchísimo la gente que no falla nunca. Yo quiero ser de los que no falla nunca.
Por eso océano se transforma en charquito durante cuatro semanas. Cuatro semanas donde estaré ahí cada lunes, pero en versión reducida. Corto pero intenso. Fugaz pero profundo (todo lo profundo que puede ser un charco).
Sabéis que soy alguien disciplinado, la disciplina es una de las virtudes que me definen. Pero también soy alguien disfrutón. Dice Amelie Nothomb que para qué venimos al mundo si no es para sentir placer. Yo en agosto quiero sentir el placer de las vacaciones, de la no presión, de la no rutina. En agosto no hago apenas ejercicio, leo solo cuando me apetece, me voy de vacaciones, disfruto del mar, veo a la gente que quiero y me cargo de energías para funcionar otros once meses sin fallar. Descanso porque me lo merezco y porque me gusta resetear así los años, en las vacaciones de agosto. Te recomiendo descansar cuando te lo merezcas, no hay nada más satisfactorio que la procastinación elegida.
Una última cosa, el otro día me he enterado que Néstor, personaje de la Odisea es nieto de Poseidón. Creo que a partir de ahora mi tercer abuelo será Poseidón, el dios de los mares y los océanos. Ojalá me trate bien y me abrace con sus olas.
Nos vemos en charquito el lunes que viene.
Mucho amor,
Néstor Baruque





Querido Néstor, nieto de Poseidón:
El descanso es terriblemente necesario, y más hoy en día. Gracias por tu compromiso con los y las que cada lunes abrimos con ganas tus posts esperando descubrir ideas y reflexiones frescas. Si en algún momento necesitas parar algo más, esta comunidad oceánica te apoyará y lo entenderá perfectamente.
El verano está para disfrutarlo, así que no te olvides de hacerlo.
Un abrazo fuerte (pero breve, a ver si con el calor nos pegamos 😅)
La idea de charquito me ha parecido muy graciosa. A tope con las vacaciones, descansa y disfruta. Gracias por anteponer siempre la calidad a la cantidad!